Frente a Bonifacio, en el estrecho que separa Córcega (Corse) de Cerdeña, el archipiélago de las Lavezzi reúne islotes de granito pulidos por el viento, calas de arena blanca y un agua muy transparente. Forma parte de la reserva natural de las Bocas de Bonifacio (Bouches de Bonifacio), creada en 1999 sobre 79 460 ha. La isla principal, Lavezzu, es la única donde los barcos de excursión desembarcan a sus pasajeros.
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Qué verás en las islas Lavezzi
Rocas redondeadas de formas extrañas, calas resguardadas como la cala de Achiarina y aves marinas: pardela cenicienta, cormorán moñudo, gaviota de Audouin. Bajo el agua, los fondos de granito y las praderas de posidonia atraen a quienes nadan con gafas y tubo.
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La historia de la Sémillante
El 15 de febrero de 1855, la fragata Sémillante, que había zarpado de Tolón (Toulon) al mando del capitán Jugan, naufragó en plena tormenta contra los escollos de las Lavezzi: murieron unos 700 marineros y soldados. Dos cementerios y una estela piramidal, declarados monumento histórico en 1983, recuerdan la tragedia en la isla Lavezzu.
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Por qué ir
Primero, por el agua: las calas de Lavezzu ya justifican la travesía. Pero en pleno verano la isla recibe a mucha gente a la vez. Coge el primer barco de la mañana, o ven en mayo, junio o septiembre, y aléjate del embarcadero por los senderos: las calas del sur de la isla son más tranquilas.
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