Qué ver en Bastia
Recogida tras sus murallas y sus bastiones, en torno al palacio de los Gobernadores convertido en museo, la ciudadela de Terra Nova vigila el Puerto Viejo, a sus pies. Bastia es una red de callejuelas estrechas. Su parte baja, Terra Vecchia, se fue extendiendo a lo largo de la costa. A pesar de las construcciones modernas, la ciudad conserva el carácter de un puerto mediterráneo.
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Su corazón es la plaza Saint-Nicolas, una larga explanada con sombra ganada al mar, donde se alza una estatua de mármol de Napoleón con toga. Toda la historia de la ciudad cabe en su bastiglia, la ciudadela original que le dio nombre. Aquí, el mar y la montaña decidieron dónde se construían las casas, aferradas a las laderas.
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De la modesta marina que era, Bastia pasó a ser el principal puerto comercial de la isla. Capital de Córcega en tiempos del dominio genovés, vivió las glorias y las penurias de toda ciudad fortificada, y sufrió muchos daños durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy es el motor económico de la Alta Córcega (Haute-Corse).
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La ciudadela, paso a paso
Sube del Puerto Viejo a Terra Nova por las escaleras del jardín Romieu. Arriba están el palacio de los Gobernadores y su museo; después, las callejuelas de la ciudadela hasta la antigua catedral de Santa María y el oratorio de la Santa Cruz. Desde allí se tiene la mejor vista de la ciudad, sobre el Puerto Viejo y los tejados de Terra Vecchia.
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Dónde dormir: las casas de huéspedes
Si prefieres la tranquilidad, Bastia y los pueblos vecinos tienen muchas casas de huéspedes. La mayoría las llevan particulares, que te darán buenas direcciones en la ciudad y los alrededores.
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Algunas especialidades que probar en Bastia
- Las sardinas con brocciu: sardinas frescas rellenas de brocciu, el queso fresco de oveja o de cabra.
- El baccalà: bacalao en salazón. Durante mucho tiempo se consideró un plato de pobres, porque era barato y fácil de conservar, y sigue siendo un clásico de las mesas bastienses.
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